viernes, 13 de agosto de 2010


Mi trabajo era persuadir la felicidad,
Pero aun no me convencía de ello,
Padecía de inconformidad y confusión
Por eso moriría.




Suplicaba un momento de omnipotencia
Llegue a ofrecer mi vida para lograrlo,
Y eso fue lo que me acabo.



Sylvana Sánchez garcía

No hay comentarios:

Publicar un comentario